No somos un fondo con logo. Somos un estudio pequeño de Barranco que diseña, construye y responde por cada edificio.
Nos aburrió la ciudad que se construía a nuestro alrededor.
En 2011, Camila Otero y Diego Rivas —una arquitecta y un ingeniero civil que habían crecido en Barranco— compraron una casona en la calle 28 de Julio para no verla demolida. La convirtieron en seis departamentos que hoy siguen ocupados por las mismas familias.
Desde entonces la regla no cambió: un solo arquitecto responsable por proyecto, materiales que envejecen bien, y nunca más edificios de los que un barrio puede sostener.
Primera reconversión: una casona salvada, seis departamentos.
Nuestro primer edificio nuevo y el primer dúplex del estudio.
18 deptos frente al Parque Salazar. Se vendió en planos en 5 meses.
Salto a San Isidro con 32 deptos. Entregado en la fecha firmada.
En venta, entrega en agosto. Primer edificio con azotea comunal completa.
Volvemos a casa: 38 deptos a 350 m del Puente de los Suspiros.
La firma que importa no es la del contrato. Es la del arquitecto en el plano.
Cada proyecto tiene un arquitecto responsable de principio a fin: diseña, sigue la obra y recibe a las familias el día de la entrega. No subcontratamos el diseño ni delegamos la cara.